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Infojus Noticias

14-4-2015|10:08|Apropiación Nacionales
Tribunal Oral en lo Criminal N° 4

Sentencia Penino Viñas: "El juicio es reparador para toda la familia"

Hoy se conocerá el veredicto por la apropiación de Javier Penino Viñas. La única imputada es Ana María Grimaldos, esposa de Jorge Vildoza, un represor de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). "Esperamos una sentencia acorde al daño", dijo Carlos Viñas.

  • Sol Vazquez
Por: Cecilia Devanna

Después de cinco audiencias frente al Tribunal Oral en lo Criminal N° 4, hoy a las 13hs se dicta sentencia en el juicio por la apropiación de Javier Penino Viñas.  La única imputada por la apropiación es Ana María Grimaldos, esposa de Jorge Vildoza, un represor de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). La familia asegura que Vildoza murió en Sudáfrica en 2005, bajo una identidad falsa, pero no aportó pruebas que lo acrediten fehacientemente. Para la justicia argentina, sigue prófugo. 

El joven recuperó su identidad en 1998, cuando un análisis de ADN que comprobó que era hijo de Hugo Penino y Cecilia Viñas, secuestrados en julio de  1977. “Esperemos que el Tribunal se expida dignamente. No es cualquier cosa robar un bebe de la panza de su mamá, ocultarse y profugarse”, dijo a Infojus Noticias Carlos Viñas, hermano de Cecilia y tío del nieto recuperado.

El último llamado de Cecilia
 
En diciembre de 1983, cuando ya se había reestablecido la democracia, Cecilia logró comunicarse telefónicamente con sus familiares, y dio a entender que se encontraba bajo custodia militar y esperaba ser liberada. Entre ese mes y marzo de 1984, se comunicó ocho veces. El 23 de marzo estableció el último contacto y ya no se supo más de ella. Una de esas conversaciones se grabó y fue escuchada durante el debate.

En 1984, los Penino  Viñas comenzaron la búsqueda del hijo de Cecilia. Con la información aportada por Hipólito Meijide, un médico pediatra y dibujante de la revista Humor, supieron que estaba en manos de Vildoza. Lo denunciaron ante a la justicia y un mes después de la citación, Grimaldos y Vildoza huyeron a Paraguay con Javier. Desde ahí iniciaron un periplo, con identidades falsas, hacia Inglaterra, Austria y Sudáfrica, donde finalmente se establecieron. En ese país, Javier supo a los 13 años, de boca de Grimaldos, que no era hijo biológico de ellos. A los 21, a través de Internet, que en Argentina lo buscaban sus familiares biológicos y las causas que pesaban contra Grimaldos y Vildoza.

En 1998 viajó a Buenos Aires, se presentó frente al juzgado federal N° 1, a cargo de María Romilda Servini de Cubría, y se sometió al análisis de ADN que estableció era el hijo de Penino y Viñas.  Javier estuvo alrededor de un año en el país y logró entablar un vínculo con parte de su familia. Luego volvió a Sudáfrica y de ahí, tras recibirse de economista, viajó a Londres, donde vive con su esposa y sus dos pequeños hijos.

Javier declaró en la primera jornada del debate a pedido de la defensa de Grimaldos. Vildoza le dijo que era un huérfano que le habían ofrecido adoptar. Que había hecho los trámites y era el hijo adoptivo de la familia, recordó al comenzar su testimonio frente a los jueces Leopoldo Bruglia, Néstor Costabel y Pablo Bertuzzi.

La estrategia de la defensa se basó en desligar a Grimaldos de la apropiación y centrar toda la carga en Vildoza. “La estrategia fue marcar que él era un monstruo y ella una ingenua, que no sabía lo que pasaba. Ellos se profugaron un mes después de que los citamos en la justicia. Se profugaron para ocultar la identidad de Javier. Ella sabía todo”, explicó Carlos, su tío. 

El hombre declaró en el juicio y, emocionado, contó de la búsqueda de su sobrino y su hermana, a la que después de las llamadas volvieron a buscar por todos lados. Él mismo recorrió hospitales, instituciones mentales y cárceles buscándola.   

"Esperamos una sentencia acorde al daño"

A pocas horas de la audiencia, Carlos dijo a Infojus Noticias“Para nosotros, después de seguir tantos años detrás del tema, es muy importante llegar a este día. A que un Tribunal juzgue a Grimaldos. Esperamos que de una sentencia acorde al daño que se ha hecho”. Y agregó que, si bien la víctima principal “es mi sobrino, Javier, que fue citado por la defensa y estuvo presente, fue positivo porque pudo escuchar las dos campanas y descargar un poco del veneno que le metieron durante tantos años. Es reparador para toda la familia y para él también, porque a futuro va a poder evaluar y manejar las cosas de otra manera”, dijo Carlos. 

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