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Infojus Noticias

9-1-2014|19:03|Crimen Buenos AiresProvinciales
Se quejaba porque jugaban a la pelota frente a su casa

Un carnicero mató a un joven: denuncian la inacción policial

Juan Antonio Mansilla asesinó de un balazo calibre 38 a Gabriel Gauna, un pibe de 24 años. Los vecinos del Barrio Obrero de Berisso habían alertado a la policía en varias oportunidades. Es que el carnicero había amenazado más de una vez a los chicos, para que no ocuparan la plazoleta de enfrente de su casa. El hombre está detenido.

  • Ilustración: kitsch
Por: Laureano Barrera

El balazo de calibre 38 que el viernes 20 de diciembre apagó la vida de Gabriel Gauna, un pibe de 24 años la localidad de Berisso, fue anunciado por los vecinos varias horas antes con varios llamados al 911 y dos denuncias radicadas en la comisaría segunda. Por eso, los habitantes del Barrio Obrero de la ciudad portuaria, no se conforman con que Juan Antonio Mansilla esté detenido. “Si bien el asesino se encuentra detenido, desde el barrio se denuncia la inacción policial, ya que el día anterior al crimen y el mismo día Mansilla había sido denunciado repetidas veces por ataques y amenazas”, dice en un comunicado de prensa el Frente Popular Darío Santillán (corriente nacional), que trabaja en el barrio. Hoy, cuando declaraban por primera vez los otros dos heridos, el vecindario se movilizó hasta las escaleras de Tribunales para exigir que la lupa se pose ahora sobre el rol de la policía.

El trágico final de Gauna, y las heridas sufridas por Eduardo “Mandrilo” Castaño  y Roberto “Tuby” Alí, empezaron a escribirse sobre las cuatro de la tarde de aquél día, con un partido de fútbol mixto –chicos y chicas no mayores de 15 años- y un pelotazo a la persiana de Mansilla. Desde que había llegado al barrio, seis meses atrás, el carnicero había amenazado más de una vez a los chicos para que no ocuparan la plazoleta de enfrente, al lado del altar del Gauchito Gil, donde jugaban al fútbol y armaban el famoso muñeco de fin de año. “Salió con un arma 38, y dijo que si no se iban empezaba a disparar”, contó Mariela Cruz, la tía de uno de los heridos.

Varios vecinos llamaron a la policía de Berisso, pero según denuncian ante Infojus Noticias, las primeras horas no respondieron. Un rato después, el hombre tuvo un entredicho con otro joven a quien acusaba de robarle, y volvió a sacar el revólver. A las 18.20, después de mucho llamarla, llegó una patrulla con cuatro policías.

-¿Que están esperando que mate a alguien?- increpó Mariela a una mujer policía.

-Acérquense a la comisaria.

-Levantá un acta acá mientras otros vecinos van a la comisaría- insistió Mariela.

-Yo no sé escribir- contestó la oficial con sarcasmo.

Después apareció el servicio de calle, con dos policías. Uno de los dos entró a hablar con el carnicero y salió con lo incautado: una cuchilla de carnicería. Pero no se llevaron el arma de fuego. “Yo le dije que dejaran un patrullero o un policía de consigna, y me dijo que no tenían gente en la calle”, se quejó Mariela.

La tercera fue al grano. Salió a disparar y los pibes más grandes, que estaban parando en ese lugar, se le fueron al humo.

Mariela había salido media hora y se estaba cambiando la ropa pegada por el calor cuando escuchó los estampidos de la 38. “Salgo descalza y en short. Vino mi sobrina diciendo ‘tía, le pegaron un tiro al Tuby’. Estaba tirado en la esquina bañado en sangre. Los propios vecinos tuvieron que cargar a los heridos y llevarlos al hospital de Berisso, a pesar de que había llegado una patrulla municipal.

A Mariela los chicos le contaron que Mansilla juró:

-Cuento hasta tres y empiezo a los tiros.

Y los tiros empezaron. Aunque el arma nunca apareció.

La pesquisa

A Mansilla se lo llevaron detenido esa noche, y espera en una alcaldía a disposición del juez de garantías Jorge Moya Panisello. “Se le va a pedir la prisión preventiva”, adelantó. Tiene tiempo para hacerlo hasta el 18 de enero.

Veinte días después del asesinato, declararon en la fiscalía N° 7 de La Plata “Mandrilo” y el “Tuby”, los otros dos heridos por Mansilla. El relato que hicieron sobre el hecho concuerda a la perfección con el del resto de los testigos. “Contaron lo mismo, que fue un pelotazo a la persiana, que el imputado salió con el arma a amenazarlos, en el interín tuvo un inconveniente con otro vecino y lo amenaza con un arma, realiza disparos al aire, y unos chicos que estaban ahí empiezan a patearle la cortina de la carnicería. Ahí es cuando realiza los tiros”, resumió a Infojus Noticias la fiscal de la causa, Virginia Bravo.

Los vecinos acompañaron las declaraciones de los chicos desde las escalinatas pidiendo que se investigue la inacción policial. Bravo le dijo a Infojus Noticias que esa será una de sus ocupaciones. “Se va a investigar si la policía ha cometido irregularidades en su accionar, o inclusive algún delito. Por el momento, hay dos testimonios que indican que el hombre tenía un arma, pero la explicación de la policía es que cuando ellos requisaron la casa sólo encontraron el cuchillo”.

Gauna vivía en una casilla precaria y pegado, en otro local, tenía la carnicería. La policía no las requisó muy bien. “Cuando hicieron el allanamiento revolvían la basura con palitos buscando el arma y sacaban fotos”. Cuando los uniformados se fueron sin dejar ni una consigna, los vecinos, arrasados por la muerte de Gauna, decidieron entrar. Y se encontraron con un lugar sombrío. “Ese pasillo me daba escalofríos”, relató a este portal una vecina. “Había víboras en frascos, muchos perros en un estado deplorable atrás, altar con fotos de santos, velas, y un galpón con estatuas de más santos. En muchas cajas había fotos de mujeres y chicos, signos de brujería”, describió la mujer.

Antes de irse e incendiar parte del comercio, revolvieron la casa. Encontraron balas tiradas en el piso, y en bolsas, que aportaron ellos mismos a la comisaría. La fiscal Bravo lo confirmó: “eran once cartuchos intactos de calibre 38, que es el mismo que todos los testimonios dicen que utilizaba. Lo que ahora tengo que ver, es si los restos de plomo que se extrajeron del cuerpo de la víctima se compadecen con ese calibre. La pericia ya está encargada”, explicó.

-¿No resulta extraño que la policía haya revisado la casa y no haya encontrado esas balas, tan importantes para la causa, y la hayan tenido que aportar los vecinos?- preguntó Infojus Noticias.

-Es que revisaron el dormitorio y los sacaron de ahí. La misma persona que los entregó contó eso. No estaba donde estaba Mansilla.

-¿Pero la policía no tiene obligación de revisar toda la casa?

-Hay que ver. Una cosa es lo que cuentan los vecinos, y otra la que se pueda probar.

Pero las balas no era todo lo curioso que había: hallaron documentación con otros nombres, un expediente judicial en el que se investigaba el asesinato de un tal Adolfo María Moreno en Wilde. Los vecinos creen que Moreno es una especie de seudónimo criminal de Mansilla. La fiscal está tratando de confirmarlo. “Son documentos que figuran con otro nombre, mandamos a pedir las fichas al registro de las personas para ver si se corresponde con otra identidad”. 

Mansilla también tenía antecedentes con su identidad abierta. Su propia cuñada, Mónica Noemí de la Torre, lo había denunciado dos veces –el 10 de octubre y el 16 de diciembre de 2013- por abuso de armas y amenazas. La mujer tiene un almacén  en la misma cuadra y –cuentan en el barrio- también le había apoyado el arma en la cabeza al hijo. La policía no hizo nada entonces. Al igual que el viernes 20 de diciembre, cuando salió de su casa dispuesto a cargarse al que se pusiera en su camino.

Gabriel, Roberto y Eduardo eran fanáticos de Villa San Carlos. “Sus amigos tienen miedo de declarar”, dice un militante del Frente Darío Santillán que tiene activismo territorial en la zona. “Los días posteriores las madres y ellos vieron rondar autos. Se sienten vigilados”.

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