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Infojus Noticias

19-12-2014|15:05|Periodismo Santa FeProvinciales
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En el Sindicato de Prensa de Rosario

Cómo debe actuar un periodista cuando recibe una amenaza

Periodistas judiciales y policiales de todo el país, participaron de un encuentro en Rosario para avanzar en un protocolo que permita reducir los riesgos en las coberturas. La actividad fue organizada por Infojus Noticias y el Sindicato de Prensa de esa ciudad.

Por: Silvina Tamous

Cuando un periodista es amenazado no es muy claro el camino a seguir. Además de la denuncia judicial, la posibilidad de demandar al Estado protección, es necesario combatir el miedo, obtener contención. En Rosario, durante el 2014, se registraron 16 casos de amedrentamientos contra periodistas, algunos de ellos de extrema gravedad como el de Germán De Los Santos, que fue “sacado” de Rosario por fuerzas federales tras recibir llamados intimidatorios, luego de realizar una investigación sobre narcos colombianos que operaban en el territorio. Con una tasa de homicidios que cuadriplica la media nacional y la policía provincial involucrada en bandas narcocriminales, en Rosario se encendió una alarma. Y es por eso que el Sindicato de Prensa y la agencia Infojus Noticias (que depende del Ministerio de Justicia de la Nación) organizaron el Pre encuentro de periodistas policiales y judiciales de todo el país, donde no sólo se compartieron experiencias, sino que se avanzó hacia un protocolo para minimizar riesgos en las coberturas.

El encuentro se desarrolló en el Centro de Formación Profesional Pichincha del Sindicato de Prensa, Santiago 146 bis, en el que participaron Cristian Alarcón (director de  Infojus Noticias), Dante Leguizamón (Canal 10, Radio Universidad y CBA 24N, Córdoba), Martín Ale (subdirector Infojus Noticias), Sebastián Hacher (jefe de redacción Infojus Noticias), Elena Corvalán (directora de Radio Nacional Salta), Rolando López (jefe de Policiales del diario Los Andes, Mendoza), Alicia Simeoni (Sindicato de Prensa Rosario) y fue coordinado por la periodista Silvina Tamous. También participaron trabajadores de prensa de Santa Fe, Tucumán y de localidades cercanas a Rosario.

Alarcón abrió el panel citando el caso que uno de los asistentes al curso le había contado minutos antes. Se trata de un periodista de la ciudad de Villa Constitución, del periódico el Sur, que relató que en una localidad pequeña la posibilidad de cruzarse con las personas sobre las que se escribe es muy grande. En ese caso, no mandan a un tercero a amenazar, sino que se lo cruzan y le recriminan en persona por lo que el riesgo y la presión es mayor. Y sostuvo que los periodistas que trabajan habitualmente los temas judiciales y policiales se relacionan de manera natural con las fuentes que están alrededor del mundo criminal, pero cuando hay una alarma, como ocurre en Rosario, es necesario parar la pelota y empezamos a analizar esa relación.

Si bien destacó que no se puede comparar la violencia en Argentina con la mayoría de los países de Latinoamérica, hay un antecedente no tan lejano que es el asesinato de José Luis Cabezas. Al respecto destacó que Cabezas tenía una intensa relación con las fuentes policiales, en especial con las de la Costa. Si bien la investigación da cuenta que un empresario lo manda a asesinar molesto por una foto, son lúmpenes al servicio de la Bonaerense los que cometieron el crimen.

Sobre las amenazas, Alarcón consideró que se está en una etapa de riesgo larval y repasó las acciones que se desarrollaron en otros países cuando los periodistas están en riesgo. En ese sentido destacó el protocolo que elaboró la Asociación Periodistas de a Pie, de México, que si bien tienen una realidad completamente diferente tiene algunos puntos que se podrían utilizar para la situación Argentina. Al respecto destacó que ellos consideran necesario llevar una bitácora o un diario de procedimiento, un registro de movimientos físicos sobre las personas con las que se contactan, las fuentes con las que se hablan, etc. También asesorarse en con un abogado, que sepa qué hacer si pasa algo. Otro punto que destacó fue la necesidad de una contención emocional ante una amenaza que no nos permite pensar en frio y la toma de conciencia de que los periodistas somos vulnerables.

También enunció la necesidad de hacer un buen periodismo, ya que cuando más rigurosas son las investigaciones, hay más seguridad y menos exposición para el trabajador de prensa. “Este encuentro está organizado de manera inédita por un sindicato de prensa, para los mexicano no existe la agremiación”, destacó.

El periodista en el territorio

Martín Ale se refirió al trabajo del editor y sostuvo que al momento de pensar una nota “tenemos que discutir lo que queremos. Pero a veces no pensamos dónde nos vamos a mover o dónde vamos dejar el auto”. Y afirmó que parte del rol del editor, antes de mandar a un periodista al territorio es analizar a dónde va, qué riesgos corre. “El súper periodista de policiales que trabaja en secreto no tiene ningún sentido. Hay que trabajar en equipo, compartir la información y volvernos así menos vulnerables”, sostuvo.

Como ejemplo de lo que sucede en los países más violentos de Latinoamérica, Ale explicó que hay quienes se dedican a reproducir partes policiales y los menos son los que se meten y cuentan las historias tejiendo redes en el territorio.

Sebastián Hacher también reflexionó sobre las condiciones laborales en la que se desempeñan los periodistas en Latinoamérica, donde el denominador común es la precariedad. Y en destacó que si bien la situación laboral no es comparable con la mejicana, es muy común que los trabajadores argentinos tengan más de un empleo, lo que va degrandando la producción y los perjudique a la hora de pensar en la seguridad. También resaltó la vulnerabilidad de las conexiones informáticas y destacó que existen herramientas muy sencillas para proteger las computadoras y los correos que la mayoría desconoce.

Elena Corbalán es una periodista de frontera. Trabajó en los lugares en los que se decomisa más cantidad de droga, y sufrió amenazas. Estuvo un año con custodia policial y si bien asegura que intentó que la situación no modificara su vida, recordó que cuando llegaba a su casa ya no podía salir. Y contó su experiencia en lugares calientes, como Salvador Maza, donde hay sicarios a la expectativa de la llegada de caras nuevas porque puede tratarse de un informante policial o un competidor. Y recordó que los periodistas que habitualmente trabajaban en la zona armaron un protocolo para periodistas de frontera.

También consideró que es necesario que se incluya en la ley de medios, la situación de los medios de frontera, ya que están siendo coptados por grupos narcos. “Hay gente que tiene fondos y le paga a una radio de frontera y la radio pasa a pertenecer a ese grupo y empieza a pasar determinada información. Ha pasado que han llegado a pasar mensajes con coordenadas para la llegada de droga”, detalló.

Dante Leguizamón fue amenazado por el jefe de la Policía de Córdoba como consecuencia de una cobertura en un caso de gatillo fácil. “Yo entendí que esa noche, cuando fui amenazado no tenía dónde correr. Estaba en mi casa, había hecho bien mi trabajo y curiosamente empezó a pasar la Policía con las sirenas prendidas. No sabía qué hacer y llamé a un amigo militante de Hijos. Busqué una organización que me contuviera”. Despsés hizo la denuncia.

Rolando López, en tanto, abogó por un fortalecimiento de las instituciones ya que hubo denuncias por amenazas en Mendoza que no prosperaron.

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