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Infojus Noticias

6-5-2014|15:16|Tragedia Once Nacionales
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La causa tiene 29 imputados

Tragedia de Once: “Las cosas que vi y el miedo me forzaron a no viajar más”

Lo dijo Eugenio Barbich, un sobreviviente de 34 años del accidente ferroviario que dejó un saldo de 52 muertos y 789 heridos. Hoy declararon ocho testigos y otros dos imputados fueron autorizados a no asistir a las audiencias.

  • Télam
Por: Cecilia Devanna

El golpe del tren contra el andén dejó a Julieta Barrios sin poder mover la boca y a José Luis De Martín, sin ver. Ambos son sobrevivientes de la tragedia ferroviaria de Once y hoy dieron su testimonio en el juicio oral y público por la tragedia en la que murieron 52 personas y 789 resultaron heridas. La causa tiene 29 imputados. Está previsto que declaren seis testigos más.

Cuando Julieta sintió el impacto de la formación conocida como “chapa 16” contra el andén nº 2 de la estación de Once, cerró los ojos y se dio la cabeza con el asiento de adelante. Se cayó y sintió el peso de algo encima suyo. Era el asiento en el que viajaba que la aplastaba contra el piso. El peso no la dejaba mover la boca.

“Me quería parar y no podía. Cuando pude, me paré, y empecé a gritar. Gritaba fuerte porque tenía un dolor en la pierna que me estaba matando. Yo veía que todos me miraban: estaba escupiendo sangre, no podía parar de hacerlo”, explicó la mujer que durante ocho años hizo el recorrido Moreno y Chacarita, donde trabajaba. “Siempre se viajó mal en el Sarmiento, había demoras y cancelaciones. Se viajaba con las puertas abiertas”, recordó.

La sacaron dos personas por una ventanilla y después la atendieron en el andén, antes de trasladarla al hospital.

Durante 28 años, De Martín viajó en el Sarmiento. Lo hacía para unir Morón, donde vive, con la ciudad de Buenos Aires donde trabajaba. Después de la tragedia tuvo que dejar de hacerlo. “Intenté volver a viajar en tren pero me hacía mal. Los psicólogos me decían que tenía que hacerlo para superarlo pero no hubo caso. Terminé dejando el trabajo”, explicó.

Sobre la mañana de la tragedia recordó que “el tren vino con demora y lleno de gente, eso era lo normal para el servicio”. Después del impacto no se acuerda de mucho. “El golpe me dejó sin ver. Incluso llegué al hospital y no veía, no sabía dónde estaba”. Con las horas recuperó la visión pero no perdió el miedo. “Tengo problemas de sueño, me despierto de noche, recuerdos los gritos y las imágenes de ese día”.

El estado de la formación

La pregunta más repetida por el fiscal Fernando Arrigo en las audiencias es cuál era el estado de la formación que arrancó en Moreno y terminó estrellándose en Once. La respuesta de Oscar Cabalero fue la más contundente: “estaba hecha mierda”. Lo dijo y pidió disculpas “por la palabra” a los jueces y al fiscal. Con poco más de 20 años, su testimonio fue uno de los más conmovedores de la décimo segunda audiencia. Él viajaba en el espacio del tren donde “el segundo vagón se metió en el primero”, explicó al tribunal.

“Sentí que era como una pesadilla. Yo venía viendo a una familia, con un nene chiquito y una señora buena que le hizo upa y murió esa señora”, dijo antes de que se le corte la voz.  

“Hubo gritos, desesperación, fue horrible ver gente muerta, chicos llorando, gritando, agarrando a la señora fallecida. Había otra señora muerta con un caño atravesado. Es horrible describir eso, recordarlo”, agregó emocionado.

Miriam Octavo fue la cuarta testigo en subir al estrado. ”El tren estaba repleto pero yo no sentí que estuviera con problemas”, explicó con dificultad. “Se me rompió la pelvis y estuve diecisiete días en terapia”, agregó la mujer que trabaja como empleada doméstica. “Físicamente no estoy bien, quedé con muchos problemas y mal psicológicamente. Eso fue el infierno”.

Eugenio Barbich, de 34 años,  tomó el tren en San Antonio de Padua la mañana del 22 para ir a trabajar en las oficinas de Telecom en Recoleta. Y llegó. Lo hizo en estado de shock, con un ojo prácticamente desorbitado. Fue después de que el encargado de seguridad de su trabajo le preguntara qué le había pasado y él le explicara que había estado en el tren, que llegó al hospital Rivadavia, a una cuadra de ahí.

“Las cosas que vi y el miedo me forzaron a no viajar más”, dijo.

Los imputados

Ayer el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 2 autorizó al ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y al ex interventor de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT), Pedro Ochoa Romero, ambos imputados en la causa a no asistir a las audiencias.  Ambos aludieron “problemas de costos”, porque tenían que viajar de Córdoba a Buenos Aires, todas las semanas.

Ayer a última hora se sumó el pedido de Mario Cirigliano, de Trenes de Buenos Aires (TBA) y de Daniel Lodola, gerente de la línea Sarmiento de TBA. A ambos se les aceptaron las solicitudes. Cirigliano alegó problemas laborales y Lodola, de salud.

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