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Infojus Noticias

17-9-2015|20:13|Represión 2001 Nacionales
Ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 6

“Las decisiones operativas pasaban por otro carril”

En una nueva audiencia del juicio oral por la represión del 20 de diciembre de 2001, el ex jefe de la Policía Federal, Rubén Santos, volvió a despegarse de los hechos e insistió que actuó “bajo la tutela del poder político y judicial”. Santos está acusado por impartir las órdenes que derivaron en el homicidio de cinco manifestantes. Mañana responderá las preguntas de las partes.

  • Mariano Armagno
Por: Cecilia Devanna

El ex jefe de la Policía Federal Rubén Santos leyó sus declaraciones del año 2006 y amplió su declaración indagatoria en el marco del juicio por la represión policial del 20 de diciembre de 2001. Con una enumeración de datos, sucesos y relatos sobre distintas reuniones, intentó despegarse de los hechos que se le imputan: haber dado las órdenes que derivaron en el asesinato de cinco manifestantes. “Siempre acaté las órdenes de las autoridades políticas y de la justicia”, dijo Santos. Su declaración continuará mañana a las 9.30, luego de lo cual responderá preguntas de las partes. Más tarde, se escucharán las declaraciones de los peritos.

Frente al Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 6, el ex comisario siguió la línea de lo que planteó la semana pasada, cuando comenzó con la ampliación de su indagatoria y aseguró que actuó “bajo la tutela del poder político (el ministro del Interior Ramón Mestre) y judicial (la jueza María Servini de Cubría)”, instructora de la causa que lo tiene como imputado. Junto a él, hay otros quince policías imputados, además del ex secretario de Seguridad, Enrique Mathov.

Santos, saliendo de los tribunales federales de Comodoro Py, donde también se lo ve a Enrique Mathov.

En este juicio, Santos está acusado por impartir las órdenes que derivaron en los homicidios de Gustavo Benedetto, Marcelo Riva, Diego Lamagna y Carlos Almirón –heridos por balas de plomo en las inmediaciones de Plaza de Mayo– y la de Alberto Márquez, que tuvo lugar en las cercanías del Obelisco. Además, también está imputado por abuso de autoridad y por incumplir con sus deberes de funcionario público, al no haber actuado para impedir esos asesinatos y las heridas ocasionadas a otros cientos.

“Es un hijo de puta,  le echa la culpa a un muerto y a los de abajo”, dijo uno de los abogados defensores en la sala, cuando el tribunal dispuso un cuarto intermedio. Habían pasado las tres primeras horas de la exposición de Santos y durante gran parte de su testimonio involucraba al fallecido Mestre y a sus subordinados.

Santos afirmó también que “el interior lo manejaba el doctor Mathov y la ciudad, Mestre. Y que, durante una conversación telefónica el mismo 20, éste le dijo: ‘Santos, el ministro soy yo. Quiero información’”. En esa línea, agregó que Mestre le comentó que tenían información sobre una posible toma de los edificios emblemáticos de la ciudad, entre ellos, la Casa Rosada e hizo mención a una reunión convocada por Mathov, donde se empezaron a “dividir tareas”.

Luego, relató: “Llegué a la parte de atrás de la Plaza, en Yrigoyen. Ahí bajé. Mi custodia se persignaba. Empecé a caminar, no llegué a Balcarce. Me rodeó la gente. Hubo muy buen diálogo. Tenía mucha aceptación. Se escuchaban disparos. Vuelvo al coche. Volvimos a parar en Diagonal sur y Belgrano. Había una gran cantidad de gente que pasaba”, expresó y precisó que después fue hasta el Departamento Central de Policía.

Molestias entre los imputados

“Vergüenza” y “traidor” fueron las palabras que se escucharon entre los demás imputados que estaban sentados en las filas de asientos de la sala B de los tribunales federales de Comodoro Py. Entre ellos, se encontraban Raúl Andreozzi, por entonces superintendente de Seguridad Metropolitana, y Norberto Gaudiero, que era director de Operaciones. Mientras que el primero se levantó y salió de la sala en más de una ocasión, Gaudiero negó una y otra vez con la cabeza los dichos de Santos, al tiempo que hablaba con su abogado, Marcelo Roccheti.

“Las decisiones operativas pasaban por otro carril”, aseguró Santos y afirmó que “Gaudiero quiso generar confusión”  y que hizo una “perversa presentación (judicial)”. Además, sostuvo que “entró en pánico y armó el esquema, para cubrirse jurídicamente”.

La semana pasada, al leer su declaración, Santos precisó que se alejó de la Dirección General de Operaciones alrededor de las 9.30. “Antes de retirarme, le transmití a Andreozzi y Gaudiero que continuaran con el trabajo emprendido y que se siguieran efectuando detenciones puntuales a quienes efectuaran actos violentos”.

Santos se ubicó a las 16.30 en la Casa de Gobierno, por los dichos de un cronista, y aseguró que “evidentemente, mis órdenes no fueron tomadas en consideración”. Además, mencionó un llamado telefónico de la jueza Servini de Cubría, para que dejaran de reprimir en la Plaza, a lo que aseguró haber respondido: “Doctora, yo no estoy a cargo”. El ex jefe policial expresó que creía recordar haber llamado a Andreozzi para transmitirle el mensaje.

Sobre Andreozzi, asimismo, precisó que fue su “mano derecha en toda la gestión. Es un hombre que tenía bajo su tutela veinte mil efectivos”.  En ese momento, el ex superintendente de Seguridad Metropolitana se levantó y se fue de la sala. Después volvió y se sentó junto a Gaudeiro, con quien mantuvo una breve conversación.

En una de las audiencias de este juicio, Carlos Casafús, uno de los hombres que estuvo bajo las órdenes de Santos, contó cómo lo vio en la sala donde se tomaron decisiones sobre la represión. Casafús dijo que la mañana del 20 de diciembre, Santos estuvo parado en medio de la habitación y “a viva voz” dijo “quiero 50 detenciones” y que se desaloje la Plaza de Mayo.

CD/LL

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